Cada día descubro con asombro en las redes sociales, blogs y plataformas digitales. Nueva cantidad de jóvenes Saharauis que abandonan los campamentos, y se la ingenian en su escala improvisada en Madrid, para solicitar el asilo. Y así infinitamente. Goteo incesante producto del hastío y la falta de perspectivas y oportunidades.

Sorprende el alto precio que se pagará futuramente por este vacío generacional, igual sorprende que nuestros gobernantes muestran una absoluta incomprensión al respecto.

También sorprende que el presidente haya reculado de todas sus promesas y gestione el país como el patio de una escuela.

También que a estas alturas todavía haya más personas mayores en la cúspide del campanario del poder.

Igual que sorprende el mutismo mediático, social y cultural acerca de la situación de estos jóvenes.

Una vez más deberá ser el tejido asociativo que dé respuesta a un problema que nuestro Gobierno no es capaz de solucionar.
¿Por dónde empezamos a deshacer el nudo de este teatro? Propongo que desde la bondad humana.

Abdalahi Salama Machnan