Esta entrada ha sido escrita por el periodista y escritor Ali Salem Iselmu, miembro de la Generación de la Amistad Saharaui.

Hay palabras que rompen el silencio, absorben los gestos y se convierten en melodía. Lyon es una de ellas. Sus calles anchas, sus majestuosas iglesias, los dos ríos que la recorren. Fluyen para encontrarse en un solo punto. La primavera de sus poetas, el silencio de sus edificios que miran los desnudos árboles. Se refleja en sus improvisados mercados de frutas, verduras y carne asada.

Hay espacio para la poesía, para la imaginación en aquel  lugar cubierto de madera y libros. Las lenguas se mezclan y emergen con sus sonidos para llegar a diferentes paisajes.

Los poetas nómadas del Sáhara Occidental, recitan sus versos, desnudan su exilio y  se reencuentran con la poesía.

La palabra vence barreras, supera obstáculos y llega al corazón para reivindicarse en su interior.

En el aeropuerto Saint Exupéry, pude sentir al principito paseando por los anchos pasillos de la terminal, a pesar del ajetreo con que se mueven los viajeros buscando sus aviones. Sometiéndose a un estricto control de seguridad.

Varias voces se mezclaban para revivir un poema, devolviendo su espíritu y transportándolo a un paisaje verde y exuberante. En esas voces hay un eco que suena en las montañas,  llega a las personas que se entregan con facilidad a la emoción de cada verso.

Los niños te miran y sonríen, luego pronuncian la palabra Santiago de Cuba, Sahara, Cubaraui, y entienden el recorrido de cada olor y sabor. Luego observan el nacimiento de cada verso, cuando sale de la fuente de la imaginación.

La poesía de La Generación de La Amistad, no es neutral, ni es objetiva, ni es militante. Es una poesía empecinada en dibujar los caminos del exilio y reencontrarse con las huellas perdidas del tiempo. Una generación de poetas que busca, recomponer los recuerdos y volver a la infancia abortada.

El sabor está en ese plato que se llama “Blanquette de Veaua’l’ancienne” que viene siendo algo así como “Ternera a la Blanquette Tradicional”, allí están los sabores de Francia, sus quesos fundidos, el aroma de sus condimentos. Un poeta lo cata y se imagina una abuela mezclando el arroz y la carne en una mañana  de domingo.

El impacto de cada palabra, de cada poema, se nota en los ojos de quién abraza la poesía, se identifica con ella.  Allí es cuando vuelve la primavera de los poetas con sus flores, con las hojas que brotan de los árboles. Entonces se derrita el hielo y vuelve a correr el agua.

Presentación_Primavera_Lyon

Cuando caminas despacio hasta Place Guichard, y sigues hasta Saxe Gambetta, recuerdas que en el río hay barcos flotando sobre el agua. Los cisnes y los patos se impulsan sobre las pequeñas olas y los peces desparecen en la profundidad, se esconden de las miradas ajenas.

Te acuerdas entonces que no hablas francés, apenas puedes pronunciar un monosílabo. Una niña de mirada poética te empieza a hablar. Te quedas callado buscando las palabras que tú no sabes pronunciar.
(Poema dedicado a la pequeña Luna y a sus padres)
LUNA, LULU.
Dormí en la cama,
mirando sus libros,
cuando me levanté
ella me dijo quoi1 en francés
no entendí nada.
Siguió hablando,
sus palabras volaban en mi mente.

Le dije desesperado:
sabes, yo hablo solo español.
Me sacó el libro de la gata y sus hijos,
yo empecé a leerlo en la lengua de Cervantes
pero ella hablaba la lengua de Molière.

Me miró y  dijo:
yo soy  Lulu.
Yo le respondí:
ah, tu eres la luna,
entonces yo soy el sol.

Ella era una niña de dos años,
yo un hombre que no entendía francés.

Mientras ella hablaba, yo le decía oui2.
Al  final el silencio
se apoderó  de los ojos de Lulu.

Yo seguí pronunciando
palabras inocentes.
Ella cambiaba las páginas del libro,
y volvía a señalar
pequeñas frases en francés.

1 La palabra “quoi” significa en español “que”.
 2 La palabra “oui” quiere decir en español “si”.